domingo, 5 de octubre de 2014

Palabras de Alberto López Rosas

Buen día. De confirmarse que los cuerpos encontrados son de los jóvenes estudiantes de Ayotzinapa, ya nada tendrá que ser igual, para nadie, ni para la Normal rural, ni para el gobierno, ni para sociedad. Eso es traumático. La relación entre los guerrerenses debe ser otra. El dialogo y los encuentros dentro de la civilidad debe caracterizarnos, la violencia debe ser parte de nuestro pasado oprobioso y buscar soluciones viables debe ser nuestro objetivo. Con sinceridad creo que existen liderazgos con tendencia a la violencia, que incitan al odio y a la confrontación. No admito el que como gobierno tengamos que atentar contra nadie, contra líder alguno, sector social o comunidad, no ha sido la forma de alcanzar el poder. No dudo de la intriga palaciega, natural dentro de la disputa del poder, pero matar, al menos en este gobierno que sirvo, lo rechazo. El Gobierno debe reaccionar ante la alteración del orden público, es su deber. Recuerdo que en marzo de 2012, los manifestantes quemaron las sede de los partidos Políticos en Chilpancingo , se escuchaba el clamor de algunos sectores para que el Gobernador los reprimiera, casi los mismos que hoy opinan que debe irse. El Ejecutivo fue prudente, no los reprimió. Matar, porqué? Es claro que al ejercerse la facultad de atracción por la Procuraduría General de la República, se reconoce que el conflicto de Iguala tiene vinculación con el crimen organizado, que permea en el País, en consecuencia, debe verse en esa dimensión. No es un crimen colectivo de 1960 contra universitarios en Gro. o del 68, o del jueves de Corpus del 71. que el Gobierno del estado planeara. Los móviles de Iguala se están esclareciendo.
Es la violencia signos de nuestros tiempos que repugnamos. El Gabinete del Gobernador está firme en su entorno, así lo veo para disgusto de algunos que cuestionan nuestra permanencia. Los juicios sumarios no existen ni en lo legal, ni en lo político. Abandonar el barco, no es propio de hombres y mujeres de lealtades, pero el barco no se hundirá, porqué hay autoridad política y moral en el Gobernador, ha afrontado con firmeza y carácter esta crisis, saldrá bien de ella. Sería conveniente que los y las guerrerenses de bien, que no construyen fatalismos, aportaran sus propuestas para que entremos en la entidad a una etapa de armonía y contribuir a transformar la cultura del odio, violencia y confrontación, por productividad y paz. Nada tuve ver con los hechos de 12 de diciembre de 2011, soy hombre que respeta la vida y la libertad, me consta que el Gobernador ángel Aguirre tampoco tuvo que ver con esas ejecuciones. Hay un expediente abierto, en contra de elementos federales y sus jefes superiores, a nuestros inquisidores, los exhorto a que si quieren justicia en ese caso lo exploren por ahí. Expreso lo anterior para dejar claro mi sentimiento de sinceridad ante la situación de los jóvenes desaparecidos y de quienes perdieron la vida el día de los hechos. Me sume a la búsqueda a la que se convocó, con mucha devoción. Comprendo el dolor de las familias. No más odio, no más agresiones entre los guerrerenses. Saludos.

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