Integrantes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación Guerrero (CETEG), alumnos de la Normal Rural de Ayotzinapa, apoyados por miembros del Frente Revolucionario “Francisco Villa”, Siglo XXI, clausuraron las oficinas de la delegación estatal del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe), y el almacén central de la Secretaría de Educación Guerrero (SEG), advirtieron que de reabrirlas, volverían y realizarían acciones más radicales.
En demanda de la aparición con vida de 42 normalistas desparecidos en Iguala, el pasado 26 de septiembre, y justicia para los caídos, un numeroso contingente de normalistas, cetegistas principalmente, caminando la mayor parte y otros a bordo de unidades tomadas de distintas dependencias de gobierno, llegaron a la avenida Francisco Ruiz Massieu, donde se ubican las oficinas de la delegación estatal del Conafe, dónde exigieron al personal que ahí laboraba, desalojaran el inmueble.
Señalaron la inutilidad del Conafe, el cual aseguraron, no coadyuva en el desarrollo educativo de la entidad, debido a que deja muchos huecos en cuanto al proceso de enseñanza aprendizaje, al improvisar a los instructores comunitarios que no tienen el nivel para enseñar.
Antes de cerrar las oficinas del Conafe, con una cadena y candado, detuvieron un tráiler que transportaba pizarrones blancos, los cuales dijeron, estarán destinados a ser entregados en las comunidades más alejadas del Estado y no llegaron como debía de ser. Se llevaron el trailer con rumbo desconocido. También invitaron a los “ingenieros”, de la Cámara Mexicana de la Construcción (cemic), cuyas oficinas se encuentran a un costado de las del Conafe, a unirse al movimiento.
Tras colocar una lona de clausura en la puerta del Conafe, el contingente se movió metros atrás, donde se encuentra el almacén de la SEG, y desde donde dijeron, surten de insumos a las instituciones educativas “que se niegan a participar en el movimiento”. Los guardias de una empresa de seguridad privada que resguardaban el inmueble, cerraron la puerta al ver llegar al contingente, solo dos empleados salieron antes.
Los manifestantes, insistieron por más de 15 minutos a los guardias que abrieran la puerta, amenazando con sellarla con soldadura y dejar ahí al personal que se negaba a salir; antes, arrancaron la cámara de seguridad colocadas en el acceso principal, prohibiendo a los medios de comunicación tomar fotos de ello.
Tras quince minutos aproximadamente de insistencia por parte de los marchistas de que los guardias abrieran la puerta, y la resistencia de pestos de hacerlo, comenzaron a contar hasta el 43, antes de derribar ellos mismos la puerta, al llegar al número 33, los guardias abrieron, y un grupo de cetegistas se introdujo para revisar lo que había en el inmueble, después de ello, los guardias salieron, uno de ellos cargando una televisión de su propiedad.
Antes, habrían pedido las llaves de la puerta principal a los guardias, por lo que una vez que éstos se retiraron, uno de los dirigentes del movimiento, cerró con llave la puerta, mientras que otra más con plumón negro, escribió “clausurado, porque el pueblo es el que manda”, y se retiraron supuestamente al campamento que mantienen en el zócalo capitalino. (NOTYMAS)
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